Si te importa ser muy creativo, te voy a decir cosillas, pero la mejor es que no hagas como René, no te encierres a pensar.

Si bien hace unas semanas hablé de cómo ni Descartes fue el primero en decir «pienso, luego existo», que el principio de la navaja de Ockham no es de Ockham y que Montaigne no es el creador del ensayo moderno, hace poco me he topado con esto en el libro de «Cristianismo de liberación» de Michael Löwy.

👀 Aquí estamos hablando ni más ni menos que de Marx, que sin despeinarse, podría figurar en el top 5 de pensadores más influyentes de la historia de la humanidad y me temo que la frase de que la religión es el opio del pueblo (una de sus más recordadas), no es ni mucho menos suya.

Tal y como os conté en uno de los capítulos dedicados a Descartes, René quiso cambiar la filosofía desde sus cimientos encerrado solo en una habitación… craso error.

Así que insisto en la idea de que en realidad, lo mejor que podemos hacer si queremos ser creativos y tener grandes ideas es leer, vivir, leer y volver a vivir: bares y bibliotecas, buenos sitios para tener ideas geniales.