En la isla de Calcis, Aristóteles observa con la mirada perdida las aguas del canal. Ve cómo cambian de dirección más de 10 veces al día, no lo entiende. Hace amago de torturar su mente buscando una explicación pero desiste, ya da igual. Le han quitado su casa, sus libros, su Liceo, había sido el más grande, pero se lo habían arrebatado todo. Moriría 1 año después.

Mucho se habla de Aristóteles como filósofo, lo cierto es que destacó más en su faceta de biólogo, pero dejemos algo claro, en la época de Aristóteles apenas había ciencia.

“Aquí no entre nadie que no sepa geometría” rezaba el cartel a la entrada de la Academia de su maestro, Platón. Seguramente la geometría era la única ciencia de aquella época y a algunos filósofos les encantaban los números: eran indiscutibles en medio de un mundo que no acababan de entender.

Aristóteles era un dandy, se dice que ceceaba y fue una de las primeras personas que está documentado, disponía de su propia biblioteca. Pergamino que encontraba, pergamino que compraba (lo de ser noble, también ayudaba).

Pero si por algo destacó fue por el pragmatismo: era un magnífico observador y clasificador de datos. Todo lo categorizaba.

Es el padre de la lógica de donde nacen conceptos como silogismo o axioma. La lógica fue germen de lo que luego fue el método científico. Pongamos un ejemplo clásico de silogismo: las personas son mortales, los griegos son personas, luego también son mortales. De esta manera, podíamos llegar a axiomas que son aquellas afirmaciones que no requieren de demostración puesto que ya damos por ciertas.

Clasificó plantas, animales, ciencias, todo tipo de conocimiento. Imaginad la que hubiera liado como director de MKT analizando con una herramienta tipo hashtag#Hubspot cada estrategia.

Llegó a darse cuenta de que cada animal tenía partes del cuerpo específicas por algún motivo «la naturaleza no hace nada en vano», 2000 años después, Darwin recogería el guante.

Aristóteles cayó en desgracia con la muerte de su alumno, Alejandro Magno, líder macedonio que conquistó Grecia. El gérmen griego antimacedonio afectó a Aristóteles por su relación con Alejandro y su padre y por su condición, claro, de macedonio.

El pueblo pedía sangre y Aristóteles fue acusado de lo mismo que Sócrates, no obstante, Aristóteles no estaba dispuesto a quedarse sentado como hizo el maestro de su maestro y huyó: “no permitiré que Atenas peque dos veces contra la filosofía”.

Aristóteles murió, en ese destierro, quién sabe si de tristeza.

Construyó el edificio intelectual de la Edad Media. Un edificio que resultó ser una cárcel que impidió el desarrollo de la ciencia (no todas las conclusiones a las que llegó Aristóteles eran acertadas y se utilizaron como dogmas)

Desde luego, no podemos decir que este hecho fuera culpa de Aristóteles sino de la interpretación y uso que hizo la Iglesia de sus enseñanzas.